Es cierto que desde marzo el Covid-19 es la medida de todas las cosas y el resto de lo que acontece parece quedar aparcado o pasar desapercibido para casi todo el mundo.

Si bien la nueva configuración de la Xunta de Galicia generó muchos análisis y comentarios, no ha sido el caso para un cambio a mi juicio importante, en particular desde este rincón de opinión dedicado a la igualdad entre mujeres y hombres.

Me refiero a la creación de una nueva consellería de Emprego e Igualdade.
El cambio es revelador. En primer lugar Igualdade sube a categoría de consellería, por lo tanto debemos entender que la equidad estará en la primera línea de la agenda de este nuevo ejecutivo que inicia su andadura.

En segundo lugar, Empleo también adquiere la relevancia de una alta dirección. Es relativamente fácil interpretar que será una de las áreas de trabajo prioritarias del Gobierno de Galicia, ante las difíciles expectativas económicas que se nos presentan por delante.

Pero sin duda lo más llamativo es que estos dos departamentos queden unidos bajo una misma consellería y, por ende, bajo un mismo mando, el de la nueva conselleira María Jesús Lorenzana Somoza.

El cambio sugiere mucho más que una simple modificación del organigrama. Es en el empleo, es en el mercado laboral donde se concentran en estos momentos las grandes discriminaciones entre mujeres y hombres. La brecha salarial es una de las lacras que arrastramos y que requiere no sólo de un marco legislativo, sino de un cambio de cultura empresarial y también sindical.

La conciliación entre vida laboral y familiar es una realidad que dificulta el desarrollo pleno de las mujeres en su vida profesional y que condiciona de manera significativa el acceso de las mujeres a los puestos de dirección.

Los datos en materia de empleo a partir del covid-19 ya están arrojando cifras alarmantes: son los contratos temporales los primeros en caer y resulta que la gran mayoría de ellos son femeninos. Los sectores de la hostelería y el comercio se encuentran entre los más golpeados y otra vez aquí encontramos un verdadero ejército de mano de obra femenina.

Parece por tanto lógico y sensato unir ambas áreas, empleo e igualdad, bajo el mismo techo. Lo interpreto como un acierto, por primera vez comprobamos que la igualdad adquiere la categoría que le corresponde. No es un tema de segunda, no es un asunto “políticamente correcto”, para salir sólo en la foto con un titular adecuado.

Hoy la igualdad de género implica eliminar la brecha salarial. Supone unas políticas incentivadoras en materia de conciliación y una apuesta por una discriminación positiva hacia las mujeres que día a día se están quedando fuera del mercado laboral. Es un nuevo enfoque que pone el acento sobre la participación plena de las mujeres en el mercado laboral como herramienta indispensable para la igualdad. No puede haber equidad entre sexos mientras las mujeres no alcancen la independencia económica. Y es también la clave para superar la violencia machista, la otra gran lacra de nuestros tiempos.

 

Foto: @Luis_Cobas